26.5.09

Tiempo (por ausencia)




La maldición de la doble malta,
y el orfidal olvidado en la mesita del cineasta.
Ya no me hace tanta gracia Tara,
ni tu sofá,
ni el Warwick que me presentaste
cuando no tenía ni idea,
una idea atrás,
de lo que era un Warwick.
Y no, no te consiento que me culpes por ello.

Busco los caminos en un plano,
encontrando siempre las de otros,
nunca las mías,
nunca las mías.
Y aun cuándo me brindas nueva vida,
dulce y verde y cálida,
sigo sin entender la que tengo.
Que no soy de aquí,
que no pertenezco,
que nunca lo entiendo,
que la aborrezco si miro atrás,
por exceso y por defecto,
y no, no te tolero que me reprendas por ello.

Que te lloré el jodido suelo,
que perdiste las llaves,
que soñé que dormía,
que me buscas los ojos,
que me prendes el alma,
pero que no, que no puedo permitírtelo.

Gracias, amor mío,
porque el límite anda cerca,
de no dormir,
de no soñar,
de no tener tiempo más que para ser y poco más
y no tengo bastante,
porque rezo por tenerlo para perderlo,
y llenarme otra vez de magia
y llenarme otra vez de viento
y llenarme otra vez de mi
y llenarme otra vez de ti.

Gracias, amor mío,
por dejarme llorar tu suelo,
y no dejarme sola,
aislada en eso que nunca entiendo,
que nunca puedo explicar bien,
aunque tu digas que me entiendes
y sonrías sin apartar la cara,
ni las manos, ni los ojos,
ni la luz que me revela a esa nueva vida.

4 viajeros:

TORO SALVAJE dijo...

Hoy un abrazo.
Ya está.

Antonio Alfonso Alonso dijo...

Gracias...

Ego dijo...

Tengo orfidales para dar y regalar.
Y otros antidepresivos que no me acuerdo como se llaman, te lo miro...
Vandral, se llaman vandral.
Hay luces fundidas y horribles.
Vente conmigo a coger el avión

Veronika dijo...

Entender la vida es complicado,
pero si alguien quiere ayudarte a llevarla pa lante ya es mucho.

Beso.