11.10.08

Biodraminas: Pomponio el Grande

Hay veces que para afrontar un viaje es necesario echarse previamente la biodramina al coleto. Y es que uno no tiene porqué tener siempre el destino claro: hoy me voy a Barcelona, a Tokelau o a la panadería de la esquina. Bien.
Por eso es bueno salpicar las paradas y estaciones de pequeñas biodraminas que nos hagan la espera más llevadera. Y si además nos echan sal en las heridas mejor: no hay nada como lo que escuece para curar llagas del tipo que sea.


Esta primera biodramina es una novela corta de Eduardo Mendoza:
"El asombroso viaje de Pomponio Flato"
, en Seix Barral.

En el siglo I de nuestra era, Pomponio Flato viaja por los confines del Imperio romano en busca de unas aguas de efectos portentosos. El azar y la precariedad de su fortuna lo llevan a Nazaret, donde va a ser ejecutado el carpintero del pueblo, convicto del brutal asesinato de un rico ciudadano.Muy a su pesar, Pomponio se ve inmerso en la solución del crimen, contratado por el más extraordinario de los clientes: el hijo del carpintero, un niño candoroso y singular, convencido de la inocencia de su padre, hombre en apariencia pacífico y taciturno, que oculta, sin embargo, un gran secreto. (R)Seix Barral.es


Ríanse a gusto ustedes con los prosaicos historiadores que tanto abundan ultimamente, con los relatos policíacos o la novela de consumo: esta obra es tan insólita y "romana" como divertida. Un revitalizante y cínico descubrimiento de 192 páginas, a saber:

Pomponio sobre la legislación judía:
"Debido a esto, los judíos andan siempre arrepintiéndose por lo que han hecho y por lo que harán, sin que esta actitud los haga menos irreflexivos a la hora de actuar, ni más honrados, ni menos contradictorios que el resto de los mortales. Sí son, comparados con otras gentes, más morigerados en sus costumbres. Rechazan muchos alimentos, reprueban el abuso del vino y las sustancias tóxicas y, por raro que suene, no son proclives a darse pro el culo, ni siquiera entre amigos."

Dentro de la espiral actual de bestsellers basados en el mismo patrón o los contratos esclavizantes a escritores que acaban por envolver la misma rutina linguística entre dos tapitas duras, Mendoza regala, de manos de Pomponio, un buen ejemplo de hacia dónde devería evolucionar la novela histórica.

2 viajeros:

TOROSALVAJE dijo...

Me gustan todas las novelas de Mendoza, con algunas he llorado de risa, pero cuando empecé ésta no sé que ocurrió pero no me sucedió lo mismo que las otras. De todas formas si tu la recomiendas le daré otra oportunidad.

Besos.

Ego dijo...

Vale, la tuya es la segunda recomendación.
Espero que no sea el mismo bodrio que el dichoso pijama de rayas.
Un (b)eso